La hermana de la caridad

By Antonio Arnao

Casta su faz, bajo la blanca toca

cual entre rayos de piedad fulgura;

pero jamás tan célica hermosura

pasión mortal, en quien la mira, evoca;

manan consuelos de su dulce boca;

la caridad sublima su ternura;

en donde está no reina la amargura,

pues con sus manos el dolor sofoca.

En infecto hospital su pecho late,

velando al triste con afán prolijo,

cual vela al moribundo en el combate;

brota su amor al pie del Crucifijo

y todo aquel a quien el mal abate

para su noble corazón es hijo