La iglesia perseguida
Suena el bárbaro edicto, desparece
la paz de entre los míseros cristianos;
ruge el furor de pérfidos tiranos,
y el ganado de Cristo se estremece
Crece la tempestad, la rabia crece,
invéntanse martirios inhumanos,
báñanse en sangre las malditas manos,
y al parecer el cielo se ensordece.
Vese desamparada la inocencia,
la humilde mansedumbre escarnecida,
y la ley ultrajada con violencia.
La grey sin el pastor es dividida;
pero con la verdad y la paciencia
nueva paz cobra, nuevo honor y vida