La laguna

By Antonio Zerolo Herrera

Ya La Laguna triste y solitaria

vuelve a su natural recogimiento,

a ser la típica ciudad canaria

donde se reconcentra el pensamiento

Florón el más antiguo de Nivaria

en un valle fecundo tiene asiento,

y allí crecen el pino y la araucaria,

que son las liras rústicas del viento

Sólo el gremio escolar que se declara

amante del bullicio y la alegría,

le presta animación con su algaraza.

O se escucha la mística armonía

del órgano, al pasar por «Santa Clara»

en la tarde otoñal, lluviosa y fría