LA MISA
Señores: es la Misa. El Sacerdote sumo
va a abrir el misal de la Noche y del Día:
subirá la oración en espirales de humo
en esta esplendorosa catedral de poesía.
Rosas de fuego brotan en el solar cristiano
que un palio everdescente y musical sombrea:
en cada sien rutila el yelmo castellano
y grana en los cerebros el germen de una idea.
Los filipinos saben del bello rosicler,
de lo que dice el día a la tarde muriente,
del suspiro que duerme en pecho de mujer;
comulgan con la luna tras de adorar al sol,
saben hacer el signo de la cruz en la frente
y mueren, como nacen, hablando el español.