La muerte del esclavo

By Mercedes Matamoros

Por hambre y sed y hondo pavor rendido,

del monte enmarañado en la espesura,

cayó por fin entre la sombra oscura

el miserable siervo perseguido

Aún escucha a lo lejos el ladrido

del mastín, olfateando en la llanura,

y hasta en los brazos de la muerte dura

del estallante látigo el chasquido

Mas de su cuerpo de la masa yerta

no se alzará mi voz conmovedora

para decirle: ¡Lázaro, despierta!

¡Atleta del dolor, descansa al cabo!

Que el que vive en la muerte nunca llora,

y más vale morir que ser esclavo.