La musa

By Manuel José Othón

Yo la flauta de Pan en la espesura

de la selva encontré Donéla al griego

cantor de Dafnis, que al ferviente ruego

de Virgilio cedióla con premura

La heredó Garcilaso, y de su obscura

mansión, Chénier la arrebató; mas luego

tinta en sangre fue a hundirse en el sosiego

perdurable de horrenda sepultura

¿Cómo pudiste tú con fe serena

arrancarla de allí? Mas fuera agravio

hoy el almo trinar de Filomena

Castiga al mundo decadente y sabio

Anda, pastor; devuélveme la vena

melificada por tu dulce labio