LA ORGÍA
Ya ha muerto el sol: cien lámparas flameantes
Tiñen de plata un cenador de flores,
Donde bullen, cubriendo sus pudores
Como un jirón de niebla, las bacantes.
Rompe la orquesta en ritmos ondulantes
Como la voz de impúdicos amores,
Y del festín liviano a los rumores,
Salta el licor en chorros espumantes.
Hierve el cerebro, hipnotizado y loco;
La música y la danza cadenciosas
Son tromba y huracán de desenfreno.,,
Mas cuando él ruido cesa poco a poco,
Sólo quedan, de vírgenes y esposas
Los blancos velos alfombrando el cieno.