La palma

By Ramón Zambrana

Esbelta, sin rival, de estirpe indiana,

mece rico penacho la palmera

para que altiva ostente la pradera

lujo en la tarde, pompa en la mañana

pero en la enhiesta cumbre soberana

saluda el sol brillante la primera;

y con el oro de la luz postrera

sus primorosas pencas engalana.

De la virgen beldad enseña pura,

símbolo bello y santo del martirio;

emblema inmarcesible de victoria.

El alma se enajena en su hermosura

y amor y fe y honor en su delirio

en ceñirla inmortal cifran su gloria.