La pedrería del dolor

By Julio Flores Roa

El Divino Señor, bajo la fría

impasibilidad del firmamento,

tronchado por el último tormento

en el regazo maternal yacía

Ni un reproche, ni un ¡ay! ¡Sólo se oía

en aquel melancólico momento

como un susurro musical, el lento

gotear de los ojos de María!

El llanto de la madre que bañaba

el cadáver del hijo, se mezclaba

con los grumos de sangre carmesíes

Y era así las carnes nazarenas:

un búcaro de lirios y azucenas

cubierto de diamantes y rubíes