La pérdida
Así fue como, aquella ocasión, nos amamos
Sin rogarnos cariño, sin pedirnos pasión;
es lo cierto, que juntos dulcemente soñamos,
con un nido amoroso para cada ilusión.
Transcurrió aquel momento tan fugaz y vivido
Nunca más hemos vuelto a enfrentarnos los dos
Aun conservo tu imagen y aun escucho el chasquido
de tus besos febriles y tu último adiós
Y presiento que cruzas soñadora y perdida,
a través del penoso vía-crucis de la vida,
y murmuro tu nombre en silencio profundo.
Y al lanzarme a la calle a buscarte tal vez,
¡voy mirando los rostros, voy pidiéndole al mundo
que me indiquen las huellas que dejaron tus pies!