La Plaza de Madrid, cuando nueva, envidia la ventura que cuando vieja había teni...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Mientras que fui tabiques y desvanes,

desigual en cimiento y azotea,

tela fina en lacayos fue librea:

ya no me puedo hartar de tafetanes.

Hoy, hermosa, me faltan los galanes,

y el silbo bien bebido me torea;

yo tuve la ventura de la fea,

como la pronostican los refranes.

Tan sola siempre, tan a pie me hallo,

que, vueltos en andrajos los rejones,

tengo el fuego de Troya, no el caballo.

Los bravos son mis altos y escalones;

no los toros, pues tengo, y no los callo,

más hombres en terrados que en balcones.