La primera traición

By Mercedes Matamoros

¡Ah! ¡Te he visto! Detrás de la enramada

estabas con Cloé bien escondido,

y de tus besos conocí el sonido

en su fresca mejilla sonrosada

Seductora, voluble y descocada,

me llamaba tu labio fementido;

y yerta de dolor, perdí el sentido,

de mi amor inaudito avergonzada!

¡Y reía Cloé! La mujercilla

que supone ser bella entre las bellas

y es amiga de sátiros lascivos!

¡Pues bien! ¡En esa impúdica mejilla

que tú has besado, dejará sus huellas

el nácar de mis dientes incisivos!