LA ROSA QUE ME DISTE
Se ha secado la rosa que me diste,
en el alado círculo de un día,
y su matiz de oro y poesía,
encanto de los ojos, ya no existe.
El corazón, empero, se resiste
a juntarse a la rosa en su agonía,
que, marchitas sus hojas, todavía
vive en ellas el alma que pusiste.
Compadezco tu suerte, rosa hermana:
un viento cruel arrastrará mañana
tus galas por los légamos del río;
Pero, ¿qué importa? La modesta rosa
que ardió en el pecho de Lolita hermosa,
vive en la fama y en el verso mío.