La rosa y el ruiseñor

By Manuel Reina

La rosa, emperatriz de la hermosura,

que brinda al sol sus labios encendidos;

la que arranca a los céfiros y nidos

endechas rebosantes de dulzura;

la rosa de opulenta vestidura,

que es gloria y embriaguez de los sentidos

y en los verdes jazmines florecidos,

cual rojizo relámpago, fulgura;

la que aroma las noches de verbena,

fue, del mundo en la espléndida alborada,

más nívea que la cándida azucena.

Pero Adán fijo en ella la mirada

y, palpitante y de rubores llena,

la blanca rosa se volvió encarnada.