La siega

By Julio Herrera y Reissig

La mocedad que acude, briosa de las campañas,

a los mutuos apremios, puja a las maravillas:

Ellos, los mocetones torvos, con las guadañas,

y ellas con las tijeras fáciles, en cuclillas.

Unos apilan mieses, otros atan gavillas,

muchos juegan o comen tortas en las cabañas,

mientras el vecindario pobre de las orillas

espiga en los rastrojos mustios y entre las cañas

Hacia la era, inválidos, bajo una gloria de oro,

vacilan los vehículos en su viaje sonoro

Cien rapazuelos llueven ágiles sus guijarros,

en medio de estridentes júbilos de ludibrio,

y al fin, restableciendo todos el equilibrio,

fáciles sabandijas, cuélganse de los carros.