La tarde

By Vicente Silveira

¿Ves Quelina gentil, como desciende

el Sol a ocaso y con purpúrea tinta,

forma pareja y admirable cinta

sobre esa faja azul, que más se extiende?

¿Ves cuanto pajarillo el aire hiende

en dirección a la arbolada quinta

que miramos allí? ¡Qué humano pinta

tanta beldad que el ánima suspende!

De ese arroyo que, dulce murmurando

por aquel verde bosque se abre senda,

silvestres florecillas refrescando,

sentémonos al margen, cara prenda,

y de nuestros amores conversando,

la ya próxima noche nos sorprenda.