La templanza, adorno para la garganta, más precioso que las perlas de mayor valo...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Esta concha que ves presuntuosa,

por quien blasona el mar índico y moro,

que en un bostezo concibió un tesoro

del sol y el cielo, a quien se miente esposa;

esta pequeña perla y ambiciosa,

que junta su soberbia con el oro,

es defecto del nácar, no decoro,

y mendiga maldad, aunque preciosa.

Bastaba que la gula el mar pescara,

sin que avaricia en él tendiera redes

con que la vanidad alimentara.

Floris, mejor con la templanza puedes

adornar tu garganta, que con rara

perdición rica, que del Ponto heredes.