La tentación
A un cura oyó un sermón el pobre Pablo
en el cual el presbítero decía
que a Cristo en el desierto tuvo el diablo
de tentarle la rara villanía
«Sin duda el cura miente, Pablo dijo,
pues que siendo Jesús del orbe dueño,
y aun del Infierno mismo, era de fijo
cuanto ofrecerle pudo muy pequeño»
Frente por frente de él, en un retablo
pintada una arrogante Magdalena
abrazando a Jesús miró al buen Pablo,
y exclamó para sí: «¡Cosa más buena!
No sabe el pobre cura lo que habla
¡Si alguien tentó a Jesús, sería esa diabla!»