La trampa del cazador

By Francisco Ruiz Estébez

Después de que escondiera la violenta

forma de vil metal para la muerte,

después de que tomara de la absenta

de la sombra del bosque más inerte

acechó el animal semidesnudo

pretendiéndole el mal sólo por vicio

y ya de vuelta el evitar no pudo

caer sobre su propio precipicio

De lirio y de metal brilló el acero

más frío que moneda despiadada

llevó púrpura manto aquel enero

y la luna una insignia ensangrentada

Con mi propia violencia me lacero,

mi propio cepo me hace de almohada.