La transfiguración

By Clemente Althaus

Ya la gloriosa cumbre del Tabor

atrás dejaron los divinos pies;

nieve la viste, un astro la faz es

que del sol avergüenza el resplandor.

Así, del alto cielo oh morador,

a la diestra del Padre arder lo ves;

y en los aires Elías y Moisés

ciñen un lado y otro del Señor.

Mientras yacen por tierra, en ademán

de asombro, de pavor y adoración,

Pedro, Santiago y el amado Juan:

¡Cuándo, oh Señor, en la celeste Sión

sin velo así mis ojos te verán,

si de verte mis ojos dignos son!