La última tabla

By Federico Balart

En el abismo del dolor sumido

la mirada levanto a las alturas,

y desde el hondo valle de amarguras

te invoco ¡oh Dios! con ánimo abatido.

¡De la duda que ofusca mi sentido

disipa Tú las ráfagas oscuras!

No te pido grandeza ni venturas;

¡esperanza, y amor, y fe te pido!

Aunque en sollozos mi dolor exhalo,

de punzante inquietud y angustia lleno,

aún tu bondad a tu poder igualo.

No al odio dejes invadir mi seno:

bueno te juzgo; pero, si eres malo,

¡déjame, por piedad, juzgarte bueno!