La zagala

By Eduardo Carrasquilla Mallarino

La zagala tiene una color y una frescura

de fruta madurada en el árbol natal;

mansedumbre en los ojos y tan bella figura

que bien fuera modelo de un pincel magistral

No sabe de perfidias en amor La blancura

de su alma es la misma de un cordero pascual;

va por flores al prado y por agua a la pura

fuente que la retrata en su limpio cristal

Cumple todas las obras de la misericordia

que enseñan la doctrina y el cura que la exordia

Al novio lo enrolaron en la revolución,

y desde entonces nada del ausente ha sabido

Pero como ella ignora que hay muerte y que hay olvido

guarda para el guerrero todo su corazón.