Ladrar a la luna

By Jacinto Verdaguer

¡No desmayes jamás ante una guerra

de torpe envidia y miserables celos!

¿Qué le importa a la luna, allá en los cielos,

que le ladren los perros a la tierra?

Si alguien aspira a derribarte, yerra

y puede ahorrase inútiles desvelos;

no tan pronto de abate por los suelos

el Escorial que tu talento encierra

¿Qué no cede el ataque ni un momento?

¿Qué a todo trance buscan tu fracaso?

¿Qué te cansa el luchar? ¡No lo disputo

¡Mas oye, amigo, este refrán de paso:

¡Se apedrean las plantas que dan fruto!

¿Quién del árbol estéril hace caso?