Ladrar a la luna
¡No desmayes jamás ante una guerra
de torpe envidia y miserables celos!
¿Qué le importa a la luna, allá en los cielos,
que le ladren los perros de la tierra?
Si alguien aspira a derribarte, yerra
y puede ahorrase inútiles desvelos;
no tan pronto se abate por los suelos
el Escorial que tu talento encierra
¿Qué no cede el ataque ni un minuto?
¿Qué a todo trance buscan tu fracaso?
¿Qué te cansa el luchar ? ¡No lo disputo!
Mas oye, amigo, este refrán de paso:
¡Se apedrean las plantas que dan fruto!
¿Quién del árbol estéril hace caso?