Ladrón que se despide de sus instrumentos y se recoge a profesión más estrecha

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Yo, que en este lugar haciendo Hurtados,

tanto extandí la casa de Mendoza;

yo, que desde el alcázar a la choza

sofaldé cerraduras y candados;

estos dos garabatos sazonados,

con quien toda ventana se retoza,

galgos de mucho trasto y mucha broza,

ministros del agarro corcovados;

esta lima, esta llave, con que allano

todo escondite, ofrezco ante las aras

del aruñón de bolsas cortesano;

y compungido de maldades raras,

harto de hurtar a palmos con la mano,

quiero alguacil, hurtar con ella a varas.