LAKANG-DULÁ
Surgiendo del sarcófago enlutado
Como una antorcha de oro relumbrante,
Se irgue con la pujanza de un gigante
La figura de un rey infortunado.
No alegre, no, su rostro bronceado
La sonrisa del déspota arrogante;
Gotas de fuego queman su semblante
Por el sol de Malasia iluminado.
¡Es que su orgullo de Raja le enciende,
Es que mira a su virgen Filipinas,
La perla de su amor, triste y llorosa!,..
Y al contemplarla así la mano tiende,
Y después de arrancarle las espinas,
Increpa a su opresor desde la fosa