Lamento de Ariadna
La vela de traición y viento llena,
con la vista cansada y el deseo
sigue Ariadna del traidor Teseo
desde la playa que a su llanto suena.
Sus hebras de oro, de piedad ajena,
injuria, y deja en su dorado empleo
al aire rico y al azul Nereo
con perlas que llorando da a la arena
«Vuelve, ingrato -le dice- y al engaño
con que el honor me quitas no le aumentes
la soledad de estos peñascos fríos
Mas, ¡triste yo!, que esfuerzo el propio daño,
pues que te dan con que de mí te ausentes
el viento en popa los suspiros míos