Las mujeres en berlina – La coqueta
Buscando las posturas de más gracia,
viéndose ante el espejo complacida,
está en el tocador siempre metida,
como el doctor Garrido en su farmacia.
Allí es donde ella estudia diplomacia
y aprende a no querer y a ser querida;
allí es donde los triunfos de su vida
su vanidad, enumerando, sacia
Allí es donde las canas le aparecen
con el tiempo y le anuncian las primeras
que va a caer del envidiado trono;
y ve que sus amantes desparecen
y que vivió una vida de quimeras
y que muere en tristísimo abandono.