Las piedras preciosas – La esmeralda

By José Navarro Montes de Oca

Finge una verde rosa peregrina

prendida de tus dedos armoniosos,

que tienen la apariencia, blanca y fina,

de una manojo de lirios temblorosos.

Es de un glauco color de ola marina,

y cual los verdes ojos misteriosos

de la serpiente, es verde que fascina

con sus claros reflejos luminosos

Tus pupilas poseen su verde vivo,

aunque es el de tus ojos más lascivo

y tiene vagas luces temblorosas.

Mas tus ojos, así, se me figuran

dos verdes esmeraldas que fulguran

sobre dormidas aguas azulosas