LASTICO-SEXUAL
Las once post-meriddem. Y la luna era un hacha
de plata que segaba con su hoja refulgente
los lirios siderales... Pasaba; y, casualmente,
un bebedor de absenta, como una remolacha,
O una caricatura de Mark Twain, enfocaba
su mirada en la gloria de la rubia pareja
alejandro-sixtina: la asnal nariz y oreja
parodiaban los signos musicales de Eslava.
Estelaban los astros su Divino Camino;
y yo mordía mi alma, con el goce felino
de un cancerbero en celo... Porque yo también quiero
aprisionar, ¡oh tú, mi rústica Grazziella!
al son de la fanfarria carnal, la bagatela
de mis versos flemáticos en tus rarezas... Pero...