LEANDRO LACÓNICO LUNA
Buen Don Leandro: cuando dirigías
El Imparcial en mi pueblo nativo,
el culto de las letras era vivo
y pasaban felices nuestros días.
Consagrabas tus nobles energías
de periodista intrépido y activo
a la promoción del bien colectivo
con los editoriales que escribías.
Aun tengo en la memoria bien grabada
aquella periodística cruzada
por reavivar el nacionalismo.
Olvidarte no puedo, Señor Luna,
porque te debo, para mi fortuna,
mi afiliación al noble periodismo!