Lecturas

By José Enrique Rodo

De la dichosa edad en los albores

amó a Perrault mi ingenua fantasía,

mago que en torno de mi sien tendía

gasas de luz y flecos de colores

Del sol de adolescencia en los ardores

fue Lamartine mi cariñoso guía

Jocelyn propició, bajo la umbría

fronda vernal, mis ocios soñadores

Luego el bronce hugoniano arma y escuda

al corazón, que austeridad entraña

Cuando avanza en mi heredad el frío,

amé a Cervantes Sensación más ruda

busqué luego en Balzac y hoy, ¡cosa extraña!

vuelvo a Perrault, me reconcentro, y río