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By Bernardino de Rebolledo y Villamizar

Este que del Dominio del Tirano

que de Cristo rasgó la vestidura,

a la de Pedro embarcación segura,

redujo Dios con poderosa mano.

Obediente al auxilio soberano

en caridad perseveró tan pura,

que ni de culpa con la mancha oscura,

la profanó, ni con discurso vano.

En floreciente edad frutos perfectos

produjo de Virtud ardiente celo,

a la Divina gracia tan atento.

Que sin sentir los de la muerte efectos

cumple tus esperanzas en el Cielo,

y veinte años en este monumento.