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By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

¡Quién de tantos burdeles ha escapado

y tantas puterías ha corrido,

que le traiga a las manos de Cupido,

al cabo y a la postre, su pecado!

Más querría un incordio en cada lado

y en la parte contraria un escupido,

que verme viejo, loco, entretenido

del viento, y en el aire enamorado.

Comencé este camino de temprano,

sin estar una hora libre de contienda,

y todo lo recojo ahora en suma.

Rapaz tiñoso, ten queda la mano,

que te daré de azotes con la venda,

y pelarte he las alas pluma a pluma.