- LII -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Preciábase una dama de parlera,

y mucho más de grande apodadora,

y encontrando un galán así a deshora,

sin conocerle ni saber quién era,

le dijo, en ver su talle y su manera:

«Parecéis a San Pedro», y a la hora

riose muy de gana la señora,

como si al propio aquel apodo fuera.

Volvió el galán, y vio que no era fea,

y en el punto que allí se ve quien sabe,

le respondió con un gentil aviso:

«Mi reina, aunque San Pedro yo no sea,

a lo menos aquí traigo la llave

con que le podré abrir su paraíso.