- LII -

By Fernando de Herrera

La viva llama dais y luz ardiente

del rosado esplendor y faz serena,

la gracia y risa eterna, de amor llena,

a Venus bella, a Faetón luciente;

al cielo el que vos dio valor presente,

la suave armonía que resuena

en vuestra dulce boca a su sirena,

el olor, perlas y oro al Oriente;

la mano y color lúcido al aurora,

las flechas al Amor, que en mí herido

pecho gasta cruel con ardor ciego;

a mi triste vos place dar, Señora,

sólo esquivo desdén, ingrato olvido,

que en nuestro hielo encienden mi impío fuego.