- LII -

By Francisco de la Torre

La fatal influencia que recibo

del movimiento de las dos estrellas

al cielo más divinas y más bellas

al mundo que de Febo el rayo vivo;

la oscura nube del desdén altivo

impide que resulte ahora de ellas

bien a mi mal, alivio a mis querellas,

fin al dolor y fin al llanto esquivo.

Suspiro de continuo y, suspirando,

apenas disminuyo la cerrada

niebla que esconde mi divina lumbre.

Venus, si agravios mueven tu hijo blando,

asegura tu Reino y de pasada

haz que piden altivos gloria y cumbre.