- LII -

By Gutierre de Cetina

Ojos, rayos del sol, luces del cielo,

que con un volver manso y piadoso,

en el trance más fuerte y peligroso

me solías de dar mayor consuelo,

¿qué ceño tan crüel, que oscuro velo

es el que mostráis tan temeroso?

¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,

que apartaba de mí cualquier recelo?

¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos

que me suelen valer y asegurarme?

¿No me habéis dado vos mil desengaños?

Pues, ojos, ocasión de mis enojos,

¿por qué agora miráis para matarme?

¿Cabe en tanta beldad tales engaños?