- LIII - A la estatua de Memnon que hablaba herida de los rayos del sol en ponde...
Purpúreos rosicleres de la Aurora,
vencía el Sol en su primer Oriente,
coronando de luces su alta frente,
cuando los Montes con sus rayos dora.
Hirió la estatua de Memnon, que adora
el Nilo undoso en húmeda corriente,
y a contactos solares obediente,
habló con voz dulcísima, y sonora.
¿Qué es esto, Lisi, Amor? ¿Qué Astrología
tiene en su Cielo, guarda en sus arcones
que tocándome el Sol del bello día,
de tu hermosura no encontré razones,
y sólo adoro en muda idolatría
tu desdén, tu rigor, y tus baldones.