- LIII -

By Juan de Arguijo

Enrique, cuatro veces el estío

robó al florido campo sus colores,

y al verano otras tantas vertió flores

por los márgenes verdes de este río

Después que lisonjero desvarío,

surcando el falso mar de los amores,

corrí fortuna, y roto entre clamores

dados en vano, se anegó el navío

Libre a tierra salí, besé la arena,

y los despojos de la undosa furia

pagué, cumpliendo el voto, al sacro templo

¿Qué me llama otra vez la faz serena

del mar? Vuelva por mí mi propia injuria,

y de la ajena basta en ti el ejemplo