- LIII -

By Francisco de Borja y Aragón

Montes del Tajo, que en sus aguas puras

con menos ceños veis las crespas frentes,

y el espejo inmortal de sus corrientes

soberbio rompe en vuestras plantas duras.

Si están a los asaltos tan seguras

de qué sirven sus pasos diligentes?

Ni llamar de los montes las crecientes,

partos de nubes pálidas, y oscuras?

Lo mismo digo, montes, al engaño

de nuestras confusiones, y porfías,

más ciegas a la injuria de su daño.

Romperse, y no pasar son valentías,

tener por ilusión el desengaño,

volver atrás, y mal lograr los días.