- LIV - A la campana de Bililla
Con qué zumo, o veneno, con qué encanto,
se forjó tu metal (Sacra Bililla)
que son tus ecos sustos en Castilla,
y en Aragón, y Europa Horror y espanto.
A Altezas coronadas dan quebranto,
y son pavor a Real, y a Augusta silla,
adjudicando tanta maravilla,
jurisdicción al duro Rhadamanto.
¡O qué deidad, di, te anima o qué Planeta?
¿o qué constelación te presta aliento,
que así tu lengua ruda a España inquieta?
Y a golpes de tu airado movimiento
tiembla el Bastón, desmaya la jineta,
y el orbe gime: ¡o singular portento!