- LIV -

By Hernando de Acuña

Cierto escogí bien peligrosa vía

cuando primero en vos los ojos puse,

pues a pasar tal vida me dispuse

cual vos, señora, veis que ahora es la mía.

Para más no vivir viví aquel día

y, porque el veros todo bien pospuse,

ni sé a quién acusar ni a quién excuse,

ni hallo parte en mí del que solía.

Mas tomar tanto gusto en muerte ajena,

contra tanta humildad tal aspereza,

y obras a muerte tan enderezadas,

sin dar jamás alivio a tanta pena,

ved vuestras manos, que de tal fiereza

por fuerza se han de ver ensangrentadas.