- LIX - Habiéndole arrojado al rostro un poco de búcaro, que Celia tenía en la b...
Ya con las alas del favor osado,
la púrpura flamante competía,
Búcaro, que entre aljófar se movía,
no sin las presunciones de animado.
Mirávale yo triste, y asustado,
y en Celia despreciada su osadía,
para remedio de la envidia mía,
obró la contingencia, no el cuidado.
Así arrojó a mis ojos el destino,
sin desdén, ni favor la tierra unida,
memoria de pesar, y descontento:
Porque alentado del calor divino,
fue imagen a la muerte, y a la vida
el barro, con el nombre, y el aliento.