- LIX -

By Francisco de la Torre

Mi propio amor entiendo que es la cierta

causa que mi ganado sin contento

se rige apena en pie; no lluvia o viento,

ni pasto amargo de montaña yerta.

Mas ¿qué cuidado es éste, si la incierta

muerte luchando con el alma siento,

y, Filis cruda, nunca me arrepiento

de verte siempre de piedad desierta?

¡O, si al menos sobre este monte yerto,

adonde lloro de continuo llanto,

aquel pino cubriese el cuerpo mío

y pasando por este valle umbrío

dijeses, Filis, con amargo llanto:

Aquí yace mi triste amante muerto!