LO DE SIEMPRE
La inquietud de la vida que se pierde
en espera de aquella que vendrá,
la lentitud que el corazón me muerde,
¿Oh cuándo, señor mío, llegará?
Con la frente serena yo la espero;
Sé que algún día triste llamará;
La reto a todas horas y la inquiero:
¿Si eres fuerte, por qué no vienes ya?
Ha de llegar y llamará a mi puerta,
Y al presentir su intención abierta,
Como un iluso, gritaré:¿"quién es"?
Más yo, Señor, que la esperaba tanto,
habré de suplicar, deshecho en llanto:
"No te acerques, más tarde, más después"...