Los arqueros negros

By Numa Pompilio Llona

Tras el hombro un carcaj: un pie adelante;

con el brazo fortísimo membrudo

tendiendo el arco; y, con mirar sañudo,

inclinado el etiópico semblante,

así, en hilera, el batallón gigante

de dolores me acecha torvo y mudo;

y sus saetas clava en mi desnudo

ensangrentado pecho palpitante!

¡Mas no de tus flecheros me acobardo

ante el airado ejército sombrío;

sus golpes todos desdeñoso aguardo!

¡Manda a tu hueste herirme, oh Hado impío,

hasta que lancen su postrero dardo!

Hasta que se halle su carcaj vacío.