Los criados del arzobispo
Casó de un arzobispo el despensero,
y la noche que el novio se acicala
para hacer de la novia cata y cala
y repicar el virginal pandero,
le dijo el mayordomo: «Por mí quiero
que un cañonazo más tire con bala»;
esto dijo el veedor, el maestresala,
un paje, el galopín y el cocinero.
Fue a su casa, y el caso sucedido
contó a la novia, y trece priscos diole,
siete por el, y siete encomendados.
Íbase ya a dormir tan de rendido...
mas la novia le llama y preguntole:
«¿No tiene el arzobispo más criados?»