Los doce meses – Agosto

By José Wen Maury

Agosta el campo, desde el ígneo cielo,

del sol la lumbre que vivaz fulgura

y abrasador de la feraz llanura

la flor marchita y descolora el suelo.

Detiene el águila caudal su vuelo,

buscando amiga sombra en la espesura,

y entre las breñas de la selva oscura

da tregua el pastorcillo a su desvelo.

Así, es un campo el corazón humano;

amor, un sol que, fulgurante, quita

las sombras de su cielo soberano

Mas nada agosta, en su feliz alarde:

¡qué el sol de amor, si como Agosto arde,

jamás la flor del corazón marchita !