Los doce meses – Octubre

By José Wen Maury

Pliegan las naves sus rendidas alas,

y de su garbo, Otoño, las despojas,

y al aire dando sus marchitas hojas

denudas a Natura de sus galas

De la pradera en las ardientes salas,

hálitos de letal pereza arrojas,

y cuando aquí, devorador, te alojas,

mortales soplos, por doquier exhalas.

También de amor, el corazón se hastía,

y, por pasiones impelido, ciego,

en sus abismos hondos se desvía.

Y al fin marchito y agostado luego

¡tenemos!, ¡ay!, en la vejez impía ,

marchito el corazón de tanto fuego !